ADELFA MARTÍN, GUADALAJARA, JALISCO, MEXICO

¡VAYA… TE MATÈ!

Me aferrè a ti, lo se y me siento mal por ello. Lo veo ahora, pero cuanta falta me hacías entonces y como me parecía imposible e intolerable, la sola idea de perderte.

Creo que cuando no somos felices buscamos a quien culpar, antes de mirar hacia adentro de nosotros, de analizar que somos consecuencia de nuestros actos, sentimientos, frustraciones y traumas.

Cada vez que levantabas tu mano hacia mi, yo sabía antes de que asestaras el golpe que iba a perdonarte…otra vez…Me sentía incapaz de negarme a tus lágrimas y ruegos; aunque me ofendían los ramos de flores, las invitaciones a comer, o los vestidos nuevos.

También me molestaba que me golpeabas donde sabias que nadie lo notaría…ni mi familia…y que eras capaz de sonreírles abierta y generosamente, mirándolos a los ojos, sin el menor asomo de arrepentimiento; todo lo contrario, sabiendo que podías reírte para tus adentros por su ignorancia de los hechos.

Ahora que te veo ante mi sin la vida que yo misma te he quitado, tengo tiempo de sentarme tranquilamente a reflexionar, a darme cuenta que si no me hubiera dejado contagiar a tal extremo por tu mente enferma, si hubiera tenido el amor propio y la autoestima suficientes para marcharme o para denunciarte, tu seguramente estarías vivo, yo no iría presa, y nuestros dos hijos no quedarían completamente desamparados.

Pero…si alguien en este momento me preguntara si me arrepiento de lo que hice, le respondería con total certeza y sin que me temblara la voz: NO.