Quiero respuestas - Patricia Ortiz, Buenos Aires, Argentina

Llegué dispuesta a enfrentarte, a mirarte de lleno a los ojos. Te busqué en silencio. Un rayo de sol asomó tímido entre las abigarradas nubes cargadas de grises. Te busqué entre las flores mustias, tras las lágrimas, en el eco del trinar de aquéllos pájaros. No aparecías. Te busqué – te invoqué- en la despedida, mientras gruesos terrones caían a paladas, condenando a otra de tus víctimas la más cruda oscuridad. No apareciste, perra. Sabías que tenía preguntas para hacerte, pero vos no estabas - ni estás- dispuesta a contestar a mis porqués.
Cuando crucé la gran puerta y volví al caos de la ciudad, mostraste la cola, te reíste de mi inocencia, de mi lentitud. ¡Claro! El sonido de la sirena de una ambulancia me trajo a la realidad. Es por aquí que estás, entre nosotros, a la vuelta de cada esquina, acechando. En el cementerio sólo quedan vestigios de tus presas. Tus trofeos.
Sigo atragantada con preguntas para vos. Te aseguro que nos vamos a cruzar, antes de que decidas que definitivamente ha llegado mi hora. Quiero respuestas.